Caos.


Incluso el más grande de los desordenes, la organización que decidieron montar al azar y el caos más terrible, pueden aparecer en los lugares más insospechados, no importa su tamaño o lo lejos que estén, porque si pides normalidad allí estarán, a la vuelta de la esquina, deseando que intentes evitarlos  pasando de largo sin mirarles a la cara. Ellos saben que estás ahí y van a encontrarte, ¿para qué huir? Cuando te cojan estarás acabado, tenlo claro, no es fácil salir de un enredo, cuanto más tiras para arreglarlo peor es el lío. 
Pero bueno, los cables de los auriculares también se enredan y aún así los usamos, incluso intentamos deshacer el nudo.
Aplicaremos el cuento a otros campos.
                             
                         Franz Ferdinand | Ulysses

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